
Temp 2 Ep 8 | Rima LIII – Las oscuras golondrinas – Gustavo Adolfo Bécquer
En el octavo episodio de la 2da temporada del podcast poemas sueltos te traigo el poema de la oscuras golondrinas (Rima LIII) de Gustavo Adolfo Bécquer
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POEMAS MUSICALIZADOS Y DECLAMADOS DE GUSTAVO ADOLFO BECQUER
Puedes escuchar sus poemas musicalizados en la fonoteca de musicalizando.com y poemas declamados por sus mejores intérpretes en la audioteca de declamando.
REFLEXIÓN
Como yo te querido nadie te querrá.
Siempre encuentro esta frase en un libro, un poema, en el cine o en el teatro, me hace reflexionar. Bécquer, en el poema de que vamos a hablar lo manifiesta.
Esta idea aparece repetidamente en la poesía romántica y modernista, especialmente en la obra de autores que exaltan el amor apasionado, idealizado y único y que ha permeado la mente de los que amamos y hemos amado. Cuántas telenovelas en el mundo hispano deben haber usado esta idea?
Este sentimiento de irrepetibilidad es común. Nos imaginamos que de esa forma en que estamos queriendo esa persona, o la hemos querido, nadie va a lograr compararse. Pero… quién tiene la capacidad de comparar intensidades de amor? Las personas más románticas pueden sentir que viven el amor con tanta intensidad y que esa necesidad de la otra persona es tan inmensa que no se imagina que nadie puede compararse: se pierde el apetito, la presencia de esa persona hace que nuestro corazón se acelere, mariposas en el estómago, etc. Se nos da con los primeros amores sobre todo, pero no solamente. Tenemos famosas historias de personas que mueren por amor o que se suicidan por amor. La intensidad de amar es parte de la complejidad de este sentimiento, el amor, tan lleno de variantes, formas, momentos, que la humanidad sigue tratando de analizar desde todos las ciencias y desde cientos de años. Incluso entre los menos románticos, el amor juega un papel muy grande en todo lo que hacemos en nuestras vidas, por más racionales que queramos ser. Tenemos un corazón conectado con el mundo que se pasa dándonos señales todo el tiempo. Tratamos de decidir no escucharlas.
Experimentamos el amor de tantas y diferentes formas que juzgar a la persona que amamos o cómo aman nuestros amigos o seres queridos es casi ridículo. Pero lo hacemos. Descubrir el amor en las primeras ocasiones o los primeros enamoramientos es un sentimiento invaluable, bellísimo, y nos acompaña toda la vida sobre todo si fueron correspondidos, aunque no duraran mucho.
La vida nos va mostrando que hay muchas clases de amores. Los amores de pareja que evolucionan con los años son tal vez los más complicados y sostenerlos a través del tiempo es una empresa bastante compleja y admirable las parejas que lo mantienen vivo y latente. Antes el amor de pareja era la base de crear una familia y procrear y en función de los hijos las parejas buscaban amoldarse. Las parejas hoy en día tendrán un hijo, máximo dos, o deciden no tener. Este es un gran desafío para el amor. El amor de padres a hijos, de hijos a padres, de hermanos, es tan diferente… sin embargo tampoco puede catalogarse y comparar en intensidad con el amor de una pareja. Estos amores fraternales no tienen ese elemento del deseo, de la atracción primaria, física, química, visceral, que es un componente muy complejo del amor de pareja. Los que somos padres o madres sabemos lo que ese amor por los hijos puede ser. Hasta dar la vida por ellos.
Y allí podríamos hablar de clases de amores, como las amistades que tenemos y hemos tenido, relaciones tan importantes en nuestra vida. Casi siempre las amistades tienen un elemento de atracción, sobre todo, claro está, si son del sexo que nos despierta el deseo de acercamiento.
Recuerdo en una canción en inglés, Torn between two lovers de una cantante, Mary MacGregor que fue un hit en 1976. La letra en español decía: Torn between two lovers, feeling like a fool – Dividida entre dos amantes, sintiéndome como una tonta, Loving both of you is breaking all the rules – Amarlos a los dos es romper todas las reglas. En mi imaginación yo era uno de los dos amados por ella y la canción penetró en mi corazón pues sabía lo que era para ella estar en esa situación… y yo la amaba. Y las reglas eran importantes para ella, y me aparté. Hay tantas reglas del amor, de la atracción, que se han ido modelando con el tiempo, aunque cada cultura y cada país lo va manejando a su manera. Será contra las reglas amar a varias personas al mismo tiempo? La respuesta lógica es no… pero depende qué clase de amor y en qué momento.
Reflexionar sobre el amor es un tema extenso y seguiremos reflexionando en él en los episodios siguientes. Por el momento, vamos a Bécquer, leamos su Rima 53 y sintamos el amor que describe en estos versos…
Rima LIII
Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón sus nidos a colgar,
Y otra vez con el ala a sus cristales
Jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
Tu hermosura y mi dicha a contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres….
Ésas… ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
De tu jardín las tapias a escalar
Y otra vez a la tarde aún más hermosas
Sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
Cuyas gotas mirábamos temblar
Y caer como lágrimas del día….
Ésas… ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
Las palabras ardientes a sonar,
Tu corazón de su profundo sueño
Tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
Como se adora a dios ante su altar,
Como yo te he querido…, desengáñate,
Así… ¡no te querrán!
Gustavo Adolfo Becquer
COMENTARIOS DEL POEMA
Es un bello poema romántico porque con pocos versos nos lleva a ese dulce momento en que esta pareja mira a través de una ventana unas golondrinas volar, ir y venir como ellas saben hacerlo, con su veloz vuelo, sus cantos y con la magia que traen las golondrinas especialmente cuando en su balcón ponen sus nidos a colgar, con sus alas a través de los cristales, jugando llaman.
Y allí también, mágicamente descritas, están las tupidas madreselvas escalando del jardín por las tapias a su ventana y en las tardes, aún más hermosas, abren sus flores como regalo a ese amor. Las tupidas madreselvas, recogiendo el rocío de la mañana, lo dejan caer a gotas como lágrimas del día…
Esta sencilla descripción de aves y flores festejando el amor nos pinta ese tierno momento del poeta evocando el amor y de cierta forma evocando el dolor, ya que su tristeza es inmensa. Su tristeza es tan grande que él no puede imaginarse que esas golondrinas van a volver a llenar de júbilo esa ventana, ni las madreselvas dejarán caer las gotas del día, porque para él, nadie la va a querer como él la ha querido. Está triste el poeta o nos imaginamos su tristeza? Está el dolor en estar mudo y absorto y de rodillas, como se adora a dios ante su altar?
Porque el poeta piensa que a su amada puede volver el amor a sus oídos y palabras ardientes pueden volver a sonar, y así, de su profundo sueño, su corazón tal vez despertará. Pero el dolor, o la callada rabia, la sentencia: como yo te he querido…, desengáñate, así… ¡no te querrán!
Porque no puede existir para ella un amor como el de él, un amor igual. Y seguro estaba en lo cierto… ningún amor es irrepetible, ni puede ser igual…
RESEÑA DE GUSTAVO ADOLFO BECQUER
Gustavo Adolfo Bécquer, cuyo nombre verdadero fue Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, nació en Sevilla en 1836. Fue huérfano desde muy joven: su padre, pintor de cierta fama, murió cuando él tenía 5 años, y su madre poco después. Fue criado por su madrina, quien fomentó su amor por la lectura y el arte. Aunque tuvo otros hermanos, su hermano Valeriano Bécquer, pintor, fue su compañero inseparable en la vida y la miseria.
Al morir sus padres y a pesar del apoyo de la madrina, Estanislao, el hermano mayor mantuvo a sus cinco hermanos menores de 16 años trabajando en el puerto, dando con su salario sustento a todos ellos y por esto se vio libre del servicio militar. Dos hermanos murieron y los otros dos se marcharon a Cuba.
El apellido Bécquer, era el apellido más famoso de la rama paterna y fue adoptado por el padre y luego por sus hijos. Proviene de Alemania, cuando en 1588 Enrique Bécquerse trasladó con sus hijos Miguel y Adam a Sevilla. Bécquer es Baker o panadero y los Bécquer hicieron fortuna que se fue perdiendo en los siguientes 300 años.
Gustavo Adolfo estudió para ser pintor pero resultó mejor dibujante y en sus primeros años a esto se dedicó. Escribió desde muy joven también y vivió de sus escritos en periódicos, revistas, y haciendo diferentes oficios de escritor, incluso en los gobiernos de turno, como censor de libros.
Se trasladó a Madrid muy joven y sus impresiones de Madrid no fueron muy halagadoras. Escribió: Madrid, sucio, negro, feo como un esqueleto descarnado, tiritando bajo su inmenso sudario de nieve. Su Sevilla natal, su luz, su sol, siempre le atrajeron. Con algunos amigos escribió y produjo óperas y zarzuelas, algunas con moderado éxito. Pero no fue exitoso, ni económicamente, ni literariamente; vivió de empleos mal pagados toda su vida.
Un enamorado romántico, idealista como él, tuvo muchas dificultades para encontrar una mujer que se acercara a sus expectativas. A los 22 años Gustavo conoció a Julia Espín, morena de ojos negros. Gustavo vio a las dos hermanas Julia y Josefina por primera vez asomadas al balcón de su casa, quedando prendado de Julia. Paseó muchas veces por la misma calle para contemplarla. Aunque no se conoce mucho de esta relación, un álbum de Julia contiene dibujos y escritos de de él, incluso con versos que luego aparecieron en sus rimas. Según el escritor Eusebio Blasco, Bécquer idealizaba a Julia y se enamoró de ella, aunque este amor no fue correspondido. Julia se haría cantante de ópera a los 28 años, y se casaría luego.
Gustavo se casó con Casta Esteban Navarro en 1860, a los 24 años. Con Caste tuvo tres hijos, pero al nacer el tercero de ellos ya estaban separados. Gustavo había tenido un duelo con un supuesto pretendiente de Casta y eso los alejó. Fue, según sus amigos y su sobrina Bécquer, hija de Valeriano, un matrimonio muy infeliz, marcado por la pobreza, los celos y el distanciamiento.
Su único libro publicado en vida fue Cartas literarias a una mujer a los 24 años, una serie de textos en prosa que reflexionan sobre arte y literatura, escritos en tono íntimo y elegante. Bécquer fue un hombre melancólico, introspectivo y enfermizo, profundamente sensible, que buscaba en el arte y el amor un consuelo frente a la soledad y la incomprensión. Tenía un carácter reservado y soñador, fascinado por lo sobrenatural, lo imposible y lo eterno.
Gustavo murió el 22 de diciembre de 1870 en Madrid, a los 34 años, de tuberculosis. Su hermano Valeriano había muerto unos meses antes, y Bécquer, ya débil, no resistió el golpe emocional. Sus amigos editaron su obra póstumamente con esta frase: «¡Pobre Gustavo! ¡Murió sin saber que era un poeta!»
Su obra más famosa, Rimas, ampliamente difundida y leída hoy, no fue publicada en vida. Tras su muerte, sus amigos —especialmente Rodrigo Gil de Zárate y Augusto Ferrán— reunieron sus textos y publicaron Rimas y leyendas el año después de su muerte, en 1871. Contiene su poesía más famosa y muchas de sus narraciones fantásticas y folclóricas, sus Leyendas que son relatos cargados de misterio, belleza sobrenatural y fatalismo romántico. En sus «Rimas» como en las Leyendas, reflejan sentimientos más reales que la realidad misma.
Este poeta y narrador del Romanticismo tardío con su sensibilidad poética, melancolía y visión idealista del amor, y la fama que se fue acumulando durante el siglo XIX, han marcado profundamente la literatura española.
POEMA MUSICALIZADO
La musicalidad natural del poema —con su ritmo, paralelismos y tono melancólico— lo hace especialmente apto para ser cantado. De hecho, algunos estudios lo consideran precursor del bolero lírico o incluso del tango triste, por su tema del amor perdido y la irrepetibilidad del amor verdadero. Las primera musicalización de la Rima LIII fueron posiblemente realizadas a finales del siglo XIX. Los poemas musicalizados de Bécquer para voz y piano realizados por grandes compositores españoles como Joaquín Turina, Ángel Mingote, José María Guervós y otros suman más de 140 versiones.
La Rima 53, llamado Las oscuras golondrinas para ser más fácilmente reconocida ha sido musicalizada por cantautores de este siglo y de estas versiones tomamos la nuestra, en trabajo que hiciera con la cantante cubana Ana María García y la producción de Massimiliano Agelao para el álbum Poesía Necesaria, disfrútenla…
Versión en video en Poesía Necesaria
Todo el álbum de Poesía Necesaria
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