Temp 2 Ep 10 | PATRIA – Jorge Carrera Andrade & Ricardo Miró

En el décimo episodio – y último – de la 2da temporada del podcast poemas sueltos he querido hablarte sobre el concepto de patria, basado en dos poemas, cada uno, del poeta insigne de su país: de Ecuador, Jorge Carrera Andrade, y de Panamá, Ricardo Miró: ¡Oh país de mi infancia! y ¡Oh patria tan pequeña!

Los poemas a sus patrias los erigieron como los poetas más honrados de su país.

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POEMAS MUSICALIZADOS Y DECLAMADOS DE POETAS DE ESPAÑA Y LATINOAMÉRICA

Puedes escuchar poemas musicalizados en la fonoteca de musicalizando.com y poemas recitados y declamados en la audioteca de declamando

REFLEXIÓN

El sentimiento patriótico, ese amor profundo por la patria, siempre me ha hecho pensar, porque, de alguna forma, me cuestiona mi identidad nacional. Ser migrante me hace reflexionar: ¿cuál es ese sentimiento de patria? ¿Dónde está? ¿Dónde se siente? ¿Cómo se siente? ¿Dónde está esa emoción en mí?

No puedo decir que tengo un sentimiento patrio enraizado. A veces lo digo con nostalgia. A veces me libera no tener ese sentimiento. No tenerlo, ¿es de alguna forma una libertad? ¿Lo es de verdad?

No he adoptado un sentimiento patrio por el país que me ha acogido por tantos años, los Estados Unidos de América. No he podido desarrollar ese sentimiento porque, como muchos de los migrantes que estamos aquí, los 60 y pico de millones de hispanos en mi caso, nos enfrentamos siempre a una situación de parcial aceptación. Y eso que pasó fácilmente de gringo, soy blanco, hablo el inglés decentemente aunque con acento, vivo en el sur de la Florida donde más del 50% somos hispanos, doy conferencias sobre migración y remesas para ganarme el sustento.

Cuando, como un balde de agua fría, te das cuenta de que al menos la mitad de la población de los EE. UU. vota por un partido racista, con líderes que ni siquiera intentan matizarlo, te das cuenta de que de alguna forma no perteneces. Yo siempre lo he sabido, pero no por razones externas en su mayoría, sino por razones internas, personales, de mi pasado.

Me hace muy feliz ver a migrantes que vibran y conservan su sentimiento patrio, incluso que crece en ellos y se vuelven defensores de la lengua, de las costumbres, de los valores que tienen muy dentro, heredados de sus familias y de su cultura, del lugar donde vienen.

Ahora que se busca enfrentar a los migrantes en Estados Unidos a posiblemente renunciar a sus otras ciudadanías, el tema se pone muy complejo. Algunos países, como Colombia, exigen que, si eres nacido en el país y entras, debas hacerlo con pasaporte colombiano.

Se los exigen a mi hija Daniela, que nació en Cali y llegó a los tres años. Necesita, por ley, para entrar a Colombia un pasaporte colombiano. ¿Qué sucedería si hubiera un dictamen que tuviera que escoger entre su lealtad a su pasaporte de los Estados Unidos y a su pasaporte colombiano?

Si has oído mis podcasts o escuchado mis poemas, sabes que nací en Guatemala de padre colombiano y madre francesa migrante en este país. No repetiré esta larga historia de migrantes que migran y continúan migrando de generación en generación. Alguien una vez me preguntó: «Ya que te gusta el fútbol, ¿a quién le haces barra… o fuerza? Después de pensarlo, dije: En fútbol y ciclismo, le hago fuerza a Colombia, pero la mayor parte del tiempo le hago fuerza al perdedor. Siempre le hago fuerza al que casi nunca gana, apostándole al tapado, como dicen algunos. Le hago fuerza a Guatemala para que vaya alguna vez al mundial… y aunque los mayas eran magos en el juego de pelota, un juego extremadamente difícil para anotar goles, la tradición se perdió.

Podría decir que tengo sentimientos patrios compartidos. Y puede ser verdad. Mi sentimientos amor patrio es más continental. Me duele y vibro por latinoamérica. Es verdad. Tengo un pasaporte que lleva un quetzal volando sobre los volcanes de Guatemala y otro con un cóndor que vuela sobre las cordilleras andinas. En el otro está una águila de profundas garras.

Cansado de pasaportes, visas, migraciones y aduanas, escribí un poema llamado muestras de mi corazón donde terminaba diciendo:

hoy,
a mis pasaportes,
renuncio.

exijo
uno que abarque el mundo entero,
uno,
sin fronteras que desvistan
mi errante identidad,
sin muros que dividan
el norte del sur,
sin visas que fraccionen
el este del oeste,
sin límites que separen
tu casa de la mía.

hoy,
en silencio,
a todos ellos renuncio.

Muchos poetas han dicho “mi patria es la poesía” y comparto en el fondo ese sentimiento de ver la patria no como geografía, sino como verso, como declararse exiliado de la territorialidad e irse a la búsqueda de la poesía como hogar. El poeta Fernando Pessoa afirmó en portugués «Minha pátria é a língua portuguesa» para hermanarse a través del Atlántico con Brasil.

En mi trabajo de diseñar un naipe poético hispanoamericano y el juego de escaleras y toboganes, compañero, que desarrollé para poéticus.shop y que invito a que lo veas porque siento que ha quedado muy lindo, ya está en venta y próximamente espero llevarlo a algunas ferias del libro.

Es un juego didáctico y, al mismo tiempo, entretenido, y en él, al escoger a los 32 poetas de España y Latinoamérica que lo conforman, aprendí sobre poetas importantes para sus países que no conocía. Y en esa búsqueda me di cuenta de que muchos países habían escogido a su poeta nacional por razones patrióticas.

Y así escogí el poema «¡Oh país de mi infancia!» del poeta ecuatoriano Jorge Carrera Andrade y del poeta panameño Ricardo Miró, el poema «¡Oh patria tan pequeña!

Y fue un video de migrantes panameños en Canadá recitando a pedacitos, hilando los versos en muchas voces, que me inspiró a hacer este episodio de poemas sueltos sobre poesía patriótica y la nostalgia de no vibrar por una patria como lo hacen otros.

¡Oh país de mi infancia!

¡Oh país de mi infancia,
cordilleras y ríos,
corazón triturado
en todos los molinos!

Con los años yo perdí
el frenesí de vivir.
Hoy vivo pacientemente,
asceta junto a la fuente.

El alba llama a la puerta
y cada día despierta
mi sed de cielo y de sol
y mi apetito de Dios.

Jorge Carrera Andrade

¡Oh patria tan pequeña!

¡Oh patria tan pequeña, tendida sobre un istmo
donde es más claro el cielo y es más vibrante el sol,
en mí resuena toda tu música, lo mismo
que el mar en la pequeña celda del caracol!

Revuelvo la mirada y a veces siento espanto
cuando no veo el camino que a ti me ha de tornar…
¡Quizá nunca supiese que te quería tanto,
si el Hado no dispone que atravesara el mar!

La patria es el recuerdo… Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.

La patria son los viejos senderos retorcidos
que el pie, desde la infancia, sin tregua recorrió,
en donde son los árboles antiguos conocidos
que al alma le conversan de un tiempo que pasó.

En vez de estas soberbias torres con áurea flecha,
en donde un sol cansado se viene a desmayar,
dejadme el viejo tronco donde escribí una fecha,
donde he robado un beso, donde aprendí a soñar.

¡Oh mis vetustas torres, queridas y lejanas,
yo siento las nostalgias de vuestro repicar!
He visto muchas torres, oí muchas campanas,
pero ninguna supo, ¡torres mías lejanas!,
cantar como vosotras, cantar y sollozar.

La patria es el recuerdo… Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.

¡Oh patria tan pequeña que cabes toda entera
debajo de la sombra de nuestro pabellón:
quizás fuiste tan chica para que yo pudiera
llevarte toda entera dentro del corazón!

Ricardo Miró

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COMENTARIOS DEL POEMA

¡Oh país de mi infancia! ¡Oh patria tan pequeña! Miró obviamente mira a su pequeña patria de lejos, desde otras orillas: ¡Quizá nunca supiese que te quería tanto, si el Hado no dispone que atravesara el mar!

Hado es un recurso poético que viene del latin “fatum”, o destino.

Para todos los que estamos lejos, la patria es el recuerdo. Todas esas cosas que tuvimos en la infancia que nos hace nostálgicos, los viejos senderos retorcidos, los árboles antiguos conocidos, las cordilleras y ríos, la patria con el corazón triturado en todos los molinos donde se quedó el viejo tronco donde escribí una fecha, robé un beso y aprendí a soñar,

Una joya del poema de Miró es sin duda este verso: una patria tan chica hecha para que yo pudiera llevarte toda entera dentro del corazón…

RESEÑA DE DE LOS POETAS

¿Quién fue Jorge Carrera Andrade?

Nacido en 1903 en Quito, donde falleció en 1978, este poeta fue un hombre que convirtió la palabra en su brújula y en su raíz. Hijo de Luis Felipe Carrera y María Andrade, creció entre las montañas y los libros, en un Ecuador que apenas se modernizaba. Desde joven sintió que el lenguaje era una forma de caminar por el mundo; su poesía fue siempre geografía y memoria.

Estudió en la Universidad Central del Ecuador, donde obtuvo el título de abogado, aunque su verdadera vocación fue la poesía y el servicio diplomático. Su vida fue una travesía: Francia, México, Japón, Venezuela, Estados Unidos, Chile, y tantos otros países lo vieron representar a su patria con la discreción elegante del poeta que escucha más de lo que dice. En París, hacia 1928, conoció a los ecos del surrealismo, pero prefirió mantener su raíz andina, creando un estilo propio que llamó “microgramas”: poemas breves, intensos, donde la naturaleza se condensaba como un pensamiento.

Se casó con la mexicana María Luisa Cabrera, con quien compartió años de afecto y exilio voluntario y con quien tuvo varios hijos. Era un hombre sereno, de voz pausada, que una vez dijo que “la patria cabe entera en una hoja de papel”. Quienes lo conocieron recuerdan su andar lento y su mirada de sabio que conversaba con la naturaleza.

Publicó libros esenciales como Biografía para el uso de los pájaros, Microgramas y El tiempo manual. En ellos, la naturaleza habla, el hombre observa, y el mundo se vuelve poema. Su obra se ha traducido a más de quince idiomas y la premio Nobel chilena Gabriela Mistral fue amante de su poesía.

De regreso a su tierra, recibió homenajes del gobierno ecuatoriano y de instituciones culturales que reconocieron en él a uno de los grandes líricos de Hispanoamérica. Su casa en Quito es hoy un espacio de memoria: allí reposan sus manuscritos y parece aún oírse su voz diciendo que “el hombre es un vegetal pensante que camina hacia la luz”.

Así, Carrera Andrade vive todavía: entre la hoja y la raíz, entre el viaje y el regreso, entre el Ecuador y la eternidad.

¿Quién fue Ricardo Miró?

Ricardo Miró Denis, nació en Ciudad de Panamá en 1883, cuando el país era parte de Colombia y falleció en esta misma ciudad en 1940. Fue el primer gran cantor del alma panameña, el poeta que convirtió la nostalgia en una patria interior. Hijo de Andrés Miró y María Denis, creció en una familia que valoraba la educación y la sensibilidad artística. Desde joven, mostró inclinación por las letras y el dibujo: en sus cuadernos escolares convivían versos y bocetos, como si ya presintiera que la belleza podía tomar múltiples formas.

Viajó a España para estudiar pintura, pero la poesía terminó reclamándolo. En una noche madrileña, mientras la ciudad dormía, escribió los versos que luego lo hicieron inmortal: “Oh tierra istmeña, en que nací, pedazo / de tierra que al romperse el continente / dejó entre dos mares tu cintura…” Su poema “Patria”, escrito en 1909 condensó el anhelo de un país que recién buscaba su identidad tras la separación de Colombia. Los independentistas panameños cambiaron el apoyo de Washington por la Zona del Canal y su construcción, y 70 años despues el presidente Carter firma la devolución que finalmente se logró en 1999. Ahora Washington la quiere de vuelta para que barcos chinos no lo puedan usar. Cosas de la historia…

De regreso a Panamá, Miró desempeñó muchos cargos: director del Archivo Nacional, fundador de la Revista de Panamá, miembro de la Academia Panameña de la Lengua. Se casó con María Teresa de Icaza, con quien tuvo varios hijos.
Aunque reservado, Miró tenía un humor sereno. En una ocasión, al ser preguntado si se consideraba un patriota, respondió con una sonrisa: “Solo un hombre que extraña su casa.” Esa melancolía sencilla, más humana que heroica, lo hizo cercano a su pueblo.

Su obra —Patria, La leyenda del Pacífico, Los segundos— lo consagró como el poeta nacional de Panamá. Recibió numerosos homenajes en vida, y después de su muerte, el país instituyó el Premio Ricardo Miró, máximo galardón literario panameño, como tributo a su legado.

Hoy, su figura sigue siendo un símbolo de identidad y ternura. Ricardo Miró, el pintor que prefirió las palabras, el hombre que lejos de su patria halló un verso, hizo que ese país pequeño aún recite como una memoria colectiva: “Patria, te llevo en mí como una herida / que no se cierra nunca.”

POEMA MUSICALIZADO

Aparentemente el poema de Carrera Andrade no ha sido musicalizado, el de Miró si, aunque no encuentro una versión en las redes de buena calidad, grabada profesionalmente, así que espero que se haga proximamente por algun artista o coro que lo grabe. en mi sitio web dejo enlaces a videos de un coro infantil ensayando una versión.

Sin embargo, voy a usar la versión de la canción Patria del músico y cantante Ruben Blades. Porque? Qué tiene que ver Ruben Blades con esos poemas?

Rubén descubrió muy recientemente, al prestar su ADN para un programa de televisión de EE. UU. llamado “Encontrando tus raíces”, que su abuela Emma se había llevado una historia a su tumba que el ADN que no miente reveló. Que Rubén es nieto de Miró. Su abuela, mujer educada, ilustrada e independiente, quedó embarazada al trabajar con quien fue director de los Archivos Nacionales de Panamá de 1919 a 1927 y la abuela Emma trabajaba allí cuando pidió licencia para irse a Santa Marta, Colombia, donde el padre de Rubén nació en 1924.

Miró tuvo otro hijo fuera de su matrimonio, el novelista y cronista periodístico Ramón H. Jurado. El ADN transmitió la inspiración literaria. Escucha Patria de Rubén Blades…

Versión en video en Poesía Necesaria

Todo el álbum de Poesía Necesaria

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