Poemas Sueltos 2T Ep 5: Octavio Gamboa – Final

En el quinto episodio de la 2da temporada del podcast  poemas sueltos te traigo el poema Final del poeta Octavio Gamboa

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POEMAS MUSICALIZADOS Y DECLAMADOS DE OCTAVIO GAMBOA

Puedes escuchar sus poemas musicalizados en la fonoteca de musicalizando.com. Tendremos los poemas declamados de la antología de Octavio Gamboa luego de lanzar la obra en Junio de 2025.

REFLEXIÓN

Es para mi interesante notar cómo vivimos en un constante debate entre los opuestos, siempre pensando que hay dos polos y que debemos ir hacia uno o el otro, cuando en la vida todo es en realidad un gran caleidoscopio… entre el negro y el blanco hay muchos matices de gris. Entre una lágrima y una sonrisa hay un amplio universo.

Entiendo que debemos ver los opuestos como guías, como puntos en el horizonte. Total, desde que somos animales vivimos entre los opuestos del día y de la noche y los matices nos los regala el alba cuando aparece la luz y el atardecer cuando se está yendo el sol y a veces tenemos la suerte de ser espectadores de un espectáculo de luz y sombras. En el día exploramos el mundo, hacemos nuestros oficios, y las noches nos mandan a recoger, la luna y las estrellas se encargan del espectáculo nocturno si las luces ciudadanas no nos las destiñen.

Muriendo el sol en la tarde y naciendo en la mañana nos lleva a los extremos de la vida y la muerte. Vamos de un extremo al otro, recorriéndola a veces a grandes zancadas sin tener la tranquilidad de disfrutar el camino y cuando nos vamos volviendo más lentos, nos damos cuenta de que de pronto hubiera sido mejor ir menos aprisa. Rápido o lento, otros dos opuestos.

Desde niños debemos aprender la diferencia entre la mentira y la verdad, entre hacer el bien o hacer el mal. A medida que crecemos vemos que las distinciones se complican y aparecen los matices. La misma naturaleza y nuestro planeta tierra danzando alrededor del sol nos da las estaciones, desde el trópico con sus sequías y sus inviernos de lluvia hasta los climas temperados con su invierno frío que nos congela hasta los huesos y el calor del verano donde le pedimos a la brisa un consuelo. Tenemos dos lindas temporadas de transición, dos temporadas de matices, la primavera y el otoño.

Nuestras vidas nos regalan momentos de mucha luz y momentos de mucha oscuridad. Tenemos momentos de transición donde a veces olvidamos que ni la luz, ni la oscuridad duran siempre. Y que salir de la oscuridad es un camino, una actitud, un esfuerzo constante.  Algunos somos más estables y nuestras estaciones son más largas y en otros son más cortas, incluso diarias. Pero vienen y van.  No siempre ir hacia la luz es ir hacia la alegría, pero por lo menos debe acercarnos a la paz con nosotros y los demás.

Vivimos en un momento histórico muy complejo, con la polarización entre posiciones políticas, religiosas, raciales y étnicas, de género y tolerancia a la diversidad. La extrema derecha se quita las máscaras y aparentemente ahora son ellos las víctimas de los cambios sociales de las últimas décadas.

Nunca he sido muy religioso, solamente cuando estaba pequeño y, si, hice la primera comunión católica con muchísima devoción influenciado sobre todo por mi madre y su particular relación con Dios. Es triste lo mucho que las religiones que se han institucionalizado, como el cristianismo y el islam, se han alejado de los valores que sus profetas, Jesús y Mahoma, primos hermanos, hijos de Abraham los dos, buscaron enseñarnos. Y Occidente volvió a Jesús blanco y los judíos ahora son blancos y los árabes morenos. Y en Latinoamérica, en que somos la mayoría mestizos, ¿en qué polo estamos? En Estados Unidos ante la reacción de los blancos europeos, los no-blancos, hispanos, negros, asiáticos, árabes, indígenas, se buscan unir para no ser barridos sin consideración…

Aparentemente ya no sirven los términos medios. ¿Cómo se va a medir el color de la piel para ponernos en el campo de los blancos o los oscuros y morenos? ¿Qué porcentaje de nuestros genes nos pasa de un bando al otro? Qué porcentaje de nuestras hormonas nos hacen ser hombre o mujer, ¿homosexual, trans, etc. etc.? Cómo puede haber diálogo y entendimiento cuando cada uno se esconde tras su muralla a gritar, alejándonos hacia los extremos de la luz y de la sombra…

Eso sí, tenemos el amor. Tenemos la poesía, la música, el arte…

Final

De vida y muerte, amor,
todos estamos hechos
así como la música
de sonido y silencio.

De mentira y verdad
así como los sueños,
de lágrima y sonrisa
en oleaje alterno.

De luz y sombra somos,
nos vamos repitiendo,
somos días y noches
efímeros y eternos.

Y como el agua somos
de la tierra y el cielo
y como el aire, amor,
unidos y dispersos.

COMENTARIOS DEL POEMA

¿Qué somos? De qué estamos hechos. Octavio Gamboa, con una simplicidad que me sobrecoge, con una cristalina sencillez, crea este poema de amor, o poema de vida, donde desnuda estos opuestos que nos enmarcan el camino.

Estamos hechos de vida y muerte, de sonido y silencio, de mentira y verdad, de lágrima y sonrisa, en oleaje eterno. Como la marea vamos y venimos, repitiéndonos, efímeros y al mismo tiempo eternos. ¿Dónde está nuestra efimeridad, donde está nuestra eternidad?

Como el agua somos, de la tierra donde caminamos, del cielo que nos acompaña indicándonos el horizonte, ese lugar hacia donde vamos, persiguiendo el sol para irnos con él.

Qué es real, ¿qué nos brinda la fantasía? ¿Cuál es esa realidad imaginaria donde inventamos salvavidas para cruzar las aguas más agrestes?

En una sola frase el poeta nos lleva hacia el amor, hacia el amor y el aire, donde nos unimos y nos dispersamos, unidos a veces y a veces dispersos, unidos en un momento del camino y dispersos luego, amores que transitan entre la noche y el día, entre el sonido y el silencio…

Mientras hayamos palpado la vida, la música, la verdad, las lágrimas y las sonrisas, los días y las noches, la tierra y el cielo, nos merecemos el amor… ya sea unidos o dispersos.

RESEÑA DE OCTAVIO GAMBOA

Conocí al poeta Octavio Gamboa Tobón, primo hermano de mi abuela Margarita Gamboa Carballo, ambos sobrinos de Isaías Gamboa, el pariente que nos empujó por el torrente de poesía que ha acompañado a los Gamboa desde su fallecimiento en 1904. En un pequeño parque del Barrio de San Antonio de Cali, Colombia, Isaías le da la bienvenida a sus parientes y a los amantes de la poesía.

Octavio nació el 31 de diciembre de 1923 en la casa de su padre Mateo y su madre Maruja, en el Mameyal, en el Cerro de los Cristales, montañas que sus antepasados arrieros cruzaron llevando gentes y mercancías, senderos labrados por los indios Yanaconas que permearon la sangre que todavía circula, amestizada, por las venas de la familia.

Mateo y Maruja Tobón tuvieron diez hijos: Mateo, María Teresa, Estela, Carmen Lira, Octavio, Gustavo, Eleonora, Jorge, Carlos Arturo y Colombia. Su hermana Colombia comentó en una entrevista: Crecer en una casa donde la poesía hace parte fundamental de la existencia es crecer en un mundo distinto, un medio ambiente que nos marcó a todos, desde la época de mi tío Isaías, de mi padre y luego, claro está, de mi hermano Octavio.

Octavio escribe una breve autobiografía en su libro Regreso al Valle del Cauca y poemas de viajes que publicara en Cali en 1981. Nací en el cerro de Los Cristales, al occidente de Cali, el 31 de diciembre de 1923. Bachiller del Colegio de Santa Librada. Ingeniero civil de la Universidad del Cauca. Hice estudios de especialización en París. Trabajé en la construcción de la central hidroeléctrica de Anchicayá; después, durante diecisiete años, para el Lloyd ’s Register of Shipping; y durante otros diez alquilé mi conciencia a mercaderes japoneses. En 1980 regresé a mi montaña original y en ella escribí este libro. Es mi tercer libro de versos. Los anteriores son Canciones y Elegías (1963) y La voz que llega del misterio (1977).

Solo uno de sus cinco libros tengo con una dedicatoria de Octavio, los otros llegaron uno por uno a través de manos familiares. Pasó sus últimos años de su vida solitario y encerrado en su montaña, el caminante de los cerros y las cañadas, el observador taciturno de los atardeceres, el enamorado del viento, de las estrellas, de la música… se encontró del todo con la poesía.

Octavio escribió: Yo soy lo que son mis poemas, y lo que diga sobre ellos no tiene importancia: ni me aumenta ni me disminuye. Sin embargo, aquí quiero decir que escribo versos con metro, ritmo y rima porque puedo. Porque tuve alguna facilidad inicial para aprender mi oficio. Soy como un carpintero que sabe escoger la madera, cortarla, pulirla y ensamblarla.

Luego de La luz del medio día en 1982 y Palabra en el tiempo en 1989.

El poeta Antonio Llanos, en los años cuarenta del siglo pasado, en una página de la Crónica Universitaria de Popayán, escribió: …sus poemas son casi todos elegíacos. Una música suspirante, una atardecida ternura, una vaga saudade han invadido sus versos. Tiene Octavio Gamboa adentro, en el corazón, el inefable don de la poesía.

Octavio escribió durante su vida frecuentes artículos periodísticos que, con el título de Los trabajos y los días, publicó en el Diario El Pueblo de Cali. Otra de sus predilecciones fue su amor por la pesca, afición que lo llevaría a visitar ríos y lagos de Colombia, ya fuera solo o en compañía de su esposa Emma Alder y de sus hijos Alejandro y Juan Cristóbal. Participó en un programa concurso cultural de televisión “Miles de pesos por sus respuestas”. Su esposa había también participado.

En entrevista realizada para el documental y el libro Los Gamboa, una dinastía de poetas, la poeta María Mercedes Carranza, ya fallecida, quien fuera directora de la Casa de Poesía Silva hasta su muerte, nos describía el porte y la figura de Octavio con estas palabras: Octavio era un poeta tímido, recatado, que le gustaba permanecer a la sombra. La Casa de Poesía Silva lo invitó en 1989 a dar un recital y él llegó, todo vestido de blanco y como un sacerdote oficiando nos leyó sus poemas a la naturaleza, poemas salidos de su montaña, de sus montes, de sus nubes bajando de la cordillera.

He hecho una antología de la poesía de Octavio Gamboa que se publicará y lanzará en Cali, en junio de 2025. La he titulado Se me han perdido las estrellas ya que Octavio comparte en sus versos que había recibido de los dioses, por única tarea, reunir los fragmentos dispersos de una estrella. Además, confiesa que las estrellas…  me dejaron como el amor / quemaduras y cicatrices. / Por hombre y poeta soy fiel / a las amantes imposibles. Además, estamos recogiendo para el audiolibro de la antología una voz por poema, en un proyecto que he llamado, 60 poemas, 60 voces. Un proyecto histórico que la familia Gamboa ha abrazado con entusiasmo…

En la casa de piedra que había construido en el Mameyal, en el Cerro que mira a la ciudad, Octavio falleció en Julio de 1992. Cali erigió una estatua en su nombre en el parque de la Ermita, en el Centro de Cali. El poema Final, fue escogido hace unos años como el poema colombiano más hermoso de la historia, honor que le diera la Casa de Poesía Silva de Bogotá.

POEMA MUSICALIZADO

Gustavo Adolfo Rengifo, gran tiplista colombiano, musicalizo este poema Final, y otros poemas de Octavio Gamboa. El tiple es el instrumento nacional de Colombia. Es una pequeña guitarra con 12 cuerdas metálicas agrupadas en cuatro grupos de tres cuerdas. Con Gustavo me atan lazos muy antiguos, no solo con él, sino también con sus hijos, Mariana, Catalina, Daniel y la mamá de sus hijos, la pintora cubana Toa Castellanos. Gustavo se ha comprometido a acompañarnos en el lanzamiento de la antología. Escuchen a Gustavo…