
Poemas Sueltos: Funeral – Isaías Gamboa
En el quinto episodio de poemas sueltos te traigo el poema Funeral de Isaías Gamboa
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REFLEXION
Bajo una lluvia llena de lágrimas, gotas que rodaban sobre nuestras mejillas empapando el suelo, nuestros zapatos, nuestros vestidos blancos, caminábamos lentamente con su ataúd en nuestros hombros. Una procesión silenciosa, cada uno con sus pensamientos y sus recuerdos embebidos de amor, nostalgia, pena. Éramos una pequeña familia enterrando a nuestra madre, entregándole a la tierra lo que era para nosotros lo más sagrado, la razón de estar vivos, de ser seres sensibles, de caminar dejando huella humildes sobre la tierra, de compartir todo el amor del universo…
Caminabamos hacia la parte trasera del jardín de su casa, que le vio cuidar sus plantas con suave dedicación, regar el sediento pasto con la poca agua dulce que el cielo de las islas caribeñas le regalan a sus habitantes… allí en su jardín, pidiéndole espacio a las palmeras, a los mangos, a los árboles donde se quedaron sus platiceros… allí cavamos el foso, pusimos nosotros mismos su cuerpo en la caja de madera que ella misma había escogido mientras se preparaba a morir, para así no molestar a nadie. Allí se cavó el foso, pusimos nosotros mismos su caja de madera en el abismo oscuro del dolor y en puñados de tierra le dijimos lentamente adiós, aprendiendo de ella el delicado arte de desaparecer.
FUNERAL
En hondo silencio
los cuatro embozados
a la última, triste morada
llevaron el muerto.
Con picas y palas
cavaron el suelo,
y abrieron la fosa
el cuerpo colocaron dentro.
Concluido el entierro,
al hombro las picas
se alejaron, en hondo silencio.
Ni cruz, ni epitafio
por señas pusieron,
y no hubo, siquiera,
una lágrima.
¡y era yo el muerto!
¡después no hallaría
ninguno de mis restos…!
¡ay! nunca permitas
se cumpla, Dios mío
tan lúgubre sueño!
COMENTARIOS DEL POEMA
Este es un pequeño poema, posiblemente un sueño del poeta de verse, fuera de su cuerpo, enterrado “en hondo silencio” en una fosa sin epitafio, ni ofrendas, ni compañía. La poesía está como género artístico lleno de miedos a la muerte, como lo están casi todas las artes. Los más grandes monumentos de la humanidad han sido dedicados a la muerte, desde las pirámides egipcias de los faraones para que su legado no se perdiera. Los Mausoleos de tantas civilizaciones han sido erigidos para recordar lo transiente que es la vida aún así nos aferremos a ella con tristeza o angustia. Cada cultura ha creado sus ritos y creencias en torno a la muerte, desde el paraíso, la reencarnación, otras dimensiones, premios o castigos. Dudo mucho que no hayas pensado tú que quieres que pase con tu cuerpo cuando dejes de existir físicamente, qué rito, qué personas estén presentes.
De pronto como el poema, te viste en un sueño – o pesadilla – siendo enterrado! Has pensado cómo te recordarán? Tienes un plan para tu alma?
Mi madre se preparó para la muerte y ãsí como nos enseñó a vivir, nos enseñó a morir, y entre la lluvia de lágrimas con que acompañamos su bello funeral, doloroso y encantador, recordé este poema de Isaías y el camino a la última, triste morada.
Hace muchos años, cuando sembré un terreno de árboles y luego construí una casa entre ellos, escribí un poema buscando que al morir me sembraran un árbol y con mi mis cenizas nutrir su tronco, sus ramas, y si diera fruto, que fuera comido con gusto y aprecio. Luego la vida me desterró y perdí mi cercanía con la tierra que me iba a recibir. Como migrante y nómada de la vida, escríbí un nuevo poema pidiendo que mis cenizas se dispersen en el mar, en los estuarios que me han visto navegar, en el viento que me ha visto soñar, poco importa… mis cenizas no necesitan tampoco un verdadero hogar.
Como veremos en la biografía de Isaías entenderemos mucho más su poema, su sueño y su angustia -o presagio- de lo que sería su muerte y su funeral.
Isaías, tío de mi abuela Margarita, también poeta ella, fue un referente de decenas de poetas entre sus descendientes, algunos anónimos y clandestinos, algunos que dejamos que la luz pública revelara nuestra presencia. En mi libro: Los gamboa, una dinastía de poetas, busqué a los más notorios… sin embargo, hay algunos que después de la publicación del libro me han enviado sus versos, sus ventanas del corazón y del alma. Algunos de ellos, claro está, tratan del final de nuestros días.
ISAIAS GAMBOA
Isaías Gamboa nació en Cali, Colombia el 12 de diciembre de 1872. Aprendió las primeras letras de su madre como lo hicieron todos sus hermanos y luego ingresó al colegio de Santa Librada, en donde adelantó sus estudios superiores. Recibió lecciones de gramática y literatura de Alcides Isaacs, hermano de Jorge Isaacs, autor de la famosa novela costumbrista colombiana, La María.
En abril de 1893, a instancias de sus hermanos Paulino y Francisco Antonio viajó a San Salvador en busca de otros horizontes. Aquí se dedicó a la enseñanza del castellano, la retórica y la estética y en 1896 publica Flores de Otoño, sus primeros versos. En estas páginas incluye la traducción del poema El cuervo de Edgar Allan Poe, y cuentan que por dicho trabajo recibió una medalla de oro.
En 1898 regresa a Colombia. Luego de una breve permanencia al lado de sus familiares en Cali, se traslada a Bogotá, en donde, de nuevo, se dedica al magisterio y hace amistad con algunos poetas y literatos, colaborando con varios periódicos y revistas.
Al año siguiente estalla la guerra civil de los Mil Días. Librepensador, Isaías Gamboa se incorpora a los rebeldes liberales. En los Llanos Orientales fue comisionado para recibir armamentos que serían introducidos por la frontera venezolana, operación que resultó un fracaso. Toma luego parte en la campaña de la Costa Atlántica, durante la cual fue ayudante de campo del general Rafael Uribe Uribe. Transcurrida la batalla de Palonegro de la cual salen diezmadas las fuerzas revolucionarias, resuelve viajar nuevamente a Centro América.
En 1901, a su paso por la isla de Trinidad, cercana al delta del Orinoco, compone el poema Ante el Mar, uno de sus más conocidos. En San José de Costa Rica, ocupó la cátedra de literatura en el Colegio Superior de Señoritas. Visita a su hermano Francisco Antonio en San Salvador y luego se embarca con rumbo a Sur América, pasando por Guayaquil y Valparaíso, para asentarse luego en Santiago de Chile.
En Santiago, además de la enseñanza, Isaías colaboró en diarios y revistas y tuvo uchas amistades con poetas y artistas de la ciudad. La lejanía de su tierra natal y la separación de sus seres amados lastiman su ánimo profundamente y comienza a escribir su novela “Tierra Nativa”, que está disponible en un podcast que publiqué, para escucharla, profesionalmente narrada.
A medida que la novela avanzaba, se profundizaba su desarraigo y aunque le diagnostican, no una enfermedad física sino un caso de nostalgia aguda en realidad era una tuberculosis avanzada. Publica la primera edición de Tierra Nativa en 1904, e Isaías escribe como prólogo, a manera de presagio: Tener el hombre la pretensión de trazar su destino, es una gran locura: la vida siempre se burla de los hombres.
Ante la adversidad de la enfermedad que lo consumía, Isaías decide regresar a Colombia, no obstante el intenso amor que lo ata a Sonia, su princesa, a la que ama intensamente. En víspera del viaje le escribe una carta dolorosa: ¡Sólo el amor irrealizado es inmortal: primero como esperanza, después como recuerdo y siempre como misterio!… ¡Feliz quien ha tenido un grande amor que ilumine toda su vida! El que ha amado hasta la sublimidad, ya puede vivir…y ya puede morir! Tú, ya puedes vivir; yo, ya puedo morir!…. Escribía yo en un poema reciente un verso que dice cuando el amor encuentras, lo llevas siempre para un album de poesía y música: Tributos.
Se embarca con rumbo al puerto de Buenaventura, sin embargo en el puerto de El Callao en Perú un amigo que le fue a saludar decide bajarlo del barco pensando que lo podía salvar. Pero ya es muy tarde; Isaías muere días más tarde, el 23 de julio de 1904. Sus restos llegaron a Cali diez años después y fueron recibidos por un largo cortejo fúnebre que los llevaron a la capilla de San Antonio de Cali, donde permanecieron en un una urna en la pared, cerca de las primeras bancas, al lado del altar.
Cómo decirte ahora Isaías que si hubo lágrimas, si hubo cruz, y epitafio… pero que sin embargo, en una remodelación de la capilla años después, un descuido hizo que los restos se extraviaran. Ante esta pérdida, tu poema resuena en mi, Isaías: ¡después no hallaría ninguno de mis restos…! ¡ay! nunca permitas se cumpla, Dios mío tan lúgubre sueño!
El Consejo Municipal de Cali, en 1926, dispuso se erigiera un monumento a su memoria y dos años más tarde se inaugura la estatua conmemorativa que le recuerda en la Avenida de la Circunvalación, en el pequeño parque del Peñón. Isaías, te cuento que bajo samanes que dan sombra a tu busto y la musa que te acompaña, enamorados, sentados en sus bancas, se prometen a besos amor eterno, muchos sin saber todo el amor que llevabas dentro…
POEMA MUSICALIZADO
El Grupo Musicalizando se constituyó en Cali, Colombia a mediados del 2003, con el fin de llevar la poesía de la mano de la música, a los colegios e instituciones educativas de la ciudad y del país. El grupo fue coordinado por Guillermo Enrique Quiceno, como director musical, en los teclados, y lo integraron además Lorena Mazuera, solista vocal y flautista, Mauricio Gómez, solista masculino, Julio Andrés Quiceno en las guitarras, Juan Diego López en la percusión y William Andrés Vega en la declamación.
Primero montan los poemas del poeta Hugo Cuevas-Mohr musicalizados por el compositor italiano Massimiliano Agelao para el album Cuántos Poemas. Me presenté en ocasiones con el grupo recitando mis propios poemas, lo cual recuerdo con nostalgia.
El grupo hizo su última presentación en febrero de 2006 grabando el desconectado del grupo ya que algunos de sus integrantes terminaban sus estudios musicales y otros decidieron partir para seguir buscando experiencias musicales en otros países.
Guillermo Enrique Quiceno y Juan Diego López montaron versiones de los poemas Plenos Poderes y el Poema 15 de Pablo Neruda que está llegando a casi dos y medio millones de vistas! Además musicalizaron Fuga de Margarita Gamboa y Funeral de Isaías Gamboa, que presento aqui.


