Poesía y Oralidad: Historia de una íntima relación

Reseña de la obra por la Dra. Betiana Marinoni

Como puente entre la academia y la vivencia, entre el análisis y la inspiración creadora, Poesía y Oralidad: Historia de una íntima relación de Hugo Cuevas-Mohr entrelaza teoría y práctica a la hora de abordar con maestría la evolución de la poesía en su vínculo inseparable con la palabra hablada, desde los albores de la humanidad hasta la era digital. Este libro no solo ofrece una revisión histórica y cultural, sino que también se convierte en una reflexión íntima y comprometida sobre el valor de la voz en la construcción del ser humano, la cultura y el arte.

RESEÑA (continuación)
Sin embargo, el autor no lo hace desde la mera narración y explicación objetivas, sino que mediante numerosísimos ejemplos, relatos y vivencias, nos invita a escuchar, a sentir, a declamar. Pero, por sobre todo, nos abre a un horizonte esperanzador, desde su visión práctica, aunque erudita, optimista, aunque no ingenua. En efecto, frente a la crisis de lectura que atraviesan muchas sociedades, Cuevas-Mohr nos demuestra que la poesía está más viva que nunca. Su vitalidad radica en los recitales, en los festivales, en los videos virales, en las plazas. La obra es un soplo de aliento para quienes creen en la fuerza transformadora del arte.

Criado entre múltiples lenguas —español, francés, inglés— y en un contexto multicultural, Cuevas-Mohr presenta la oralidad no solo como una herramienta poética, sino como un espacio de pertenencia, de creación y de resistencia. Se detiene a reflexionar sobre su propia experiencia con la oralidad, confesión que le otorga a la obra una dimensión emocional y vivencial que complementa su sólida e innegable base teórica.

Desde el inicio, Cuevas-Mohr nos sitúa ante una realidad a menudo olvidada: la poesía nació oral. Antes de que existiera la escritura, el lenguaje poético ya habitaba en las voces de los pueblos, en los relatos cantados, en las fórmulas mnemotécnicas que servían para preservar historias, creencias y conocimientos. Esta perspectiva histórica es fundamental para entender que la poesía no ha sido nunca exclusivamente un objeto literario, sino una experiencia compartida. La oralidad, así, no es simplemente un medio, sino un modo de concebir el lenguaje, el ritmo, la emoción y el arte. En efecto, el autor dedica buena parte de su obra a la evolución de la oralidad en distintas culturas, más allá de la tradición grecolatina. Esta amplitud cultural —desde las epopeyas hindúes, como el Ramayana; los cantares europeos, como el Mio Cid; y los relatos orales de culturas africanas y americanas— permite comprender que la oralidad poética es un fenómeno universal, diverso y profundamente arraigado en la identidad de los pueblos.

Otro aspecto que considera en este abordaje histórico de la práctica poética es su relación con la música. Desde la Antigüedad, ambas estuvieron unidas en un mismo cuerpo expresivo. El libro traza la evolución de esta simbiosis, desde los juglares medievales y los romances, hasta el rap contemporáneo, pasando por la poesía gauchesca, la llanera y la flamenca. En dicho recorrido destaca cómo la música es muchas veces la vía que mantiene viva la poesía oral, y viceversa, y cómo ambas se enriquecen mutuamente.

A partir del reconocimiento de la importancia de la oralidad en la práctica poética, el autor no deja de reconocer el impacto que la tecnología ha tenido sobre dicha relación milenaria desde la invención de la escritura y, luego, de la imprenta. Si bien esto marcó una “crisis” en la oralidad, al congelar en parte su fluidez y espontaneidad, también hizo posible la conservación de la poesía. No obstante, otros cambios posteriores —como la radio, el cine, la internet y ahora las plataformas digitales— han permitido que la voz recupere su anterior protagonismo. En efecto, Cuevas-Mohr demuestra con vastísimos ejemplos que la poesía ha resurgido con fuerza en formatos como el spoken word, el slam, el rap y la videopoesía, expresiones que, lejos de empobrecer la práctica poética, reafirman la potencia emocional y comunicativa del decir frente al leer, y amplían las posibilidades creativas y las formas de expresión. En este sentido, dicho fenómeno literario no debe escapar de la hermenéutica moderna, a la que le exige enriquecerse de nuevas concepciones, como la oratura, la declamación y la recitación.

La preeminencia de la escritura en detrimento de las habilidades orales, critica Cuevas-Mohr, no solo ha estado presente en la práctica poética, sino también en los sistemas educativos. ¿Acaso enseñar a hablar, a narrar, a expresarse con fluidez y creatividad no debería ocupar un lugar tan importante como aprender a escribir? La oralidad, sostiene el autor, no debe limitarse a los primeros años escolares ni a la informalidad del hogar: debe cultivarse, perfeccionarse y valorarse como parte esencial del desarrollo humano. La oralidad, por tanto, se muestra como una disciplina que también puede y debe enseñarse. En este sentido, el autor aborda la retórica y la oratoria como técnicas que —despojadas de toda implicancia de engaño y manipulación— enriquecen la comprensión del fenómeno poético oral, una performance que demanda presencia, voz, gesto y carisma.

El autor es enfático en cómo la oralidad permite una conexión más directa, visceral y humana entre el emisor y el receptor. Frente al texto impreso, que a menudo aísla al lector en su individualidad, la poesía oral convoca al cuerpo, a la mirada, a la entonación y al momento. Esta vivencia compartida se ve potenciada por las herramientas digitales que no acaban con la poesía —como algunos profetizaron y aún sostienen—, sino que la democratizan gracias a las redes sociales, las plataformas de video y los podcasts.

La poesía oral también es abordada desde su dimensión política. Cuevas-Mohr recupera las voces de movimientos afroamericanos, las luchas por la identidad en América Latina, la poesía de protesta y las formas de resistencia cultural que emergen desde lo oral. Desde Amanda Gorman hasta los griots africanos, pasando por los bertsolaris del País Vasco y los poetas populares latinoamericanos, el autor traza una red de voces que desafían el canon escrito, elitista y excluyente. La poesía oral, entonces, no solo se configura como arte: es activismo, es memoria, es comunidad.

Poesía y oralidad es una obra de lectura imprescindible para cualquier persona interesada en las formas vivas del lenguaje. Es un texto escrito con una pasión audible y, más que un libro sobre poesía, es una expresión de amor y admiración hacia la palabra dicha. Hugo Cuevas-Mohr nos invita a recordar que la poesía es una práctica que no puede simplemente encerrarse entre páginas: se canta, se declama, se improvisa, se vive.

Dr. Betiana Marinoni

Investigadora y docente especializada en literatura griega clásica, particularmente en la obra de Homero. Es Doctora en Letras con Maestría en Estudios Clásicos por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).